Estos ejercicios pueden realizarse utilizando pesas o máquinas de musculación, pero además realizando abdominales, sentadillas... Cuando se usen aparatos o máquinas de musculación hay que empezar desde un nivel adecuado a la condición física de la persona.
Ejercicios aeróbicos o de resistencia: mejoran la eficacia del trabajo del corazón y con ello la oxigenación muscular, aumentando la resistencia a la fatiga muscular. Este tipo de ejercicio es la pieza básica de cualquier programa a realizar.
Andar, correr o nadar hasta un total de 30 minutos diario serían un ejemplo. Durante un ejercicio moderado debe ser posible hablar. Si tiene dificultades para ellos no es el nivel adecuado.
Ejercicios de flexibilidad: son aquellos que mantienen una buena movilidad de las articulaciones, tanto en columna como en brazos y piernas. Son conocidos como ejercicios de estiramiento. Estos ejercicios se incorporan en la fase de calentamiento y al finalizar cualquier tipo de ejercicio.Para un buen estiramiento, los músculos deben alargarse de forma progresiva hasta notar sensación de tensión y mantener la posición entre 10-30 segundos. Hay que ejecutarlos sin prisas, ya que los movimientos rápidos son perjudiciales y pueden producir tirones musculares o
calambres.
Ejercicios de equilibrio: Deben estar presentes en cualquier actividad física para mayores. Incluyen actividades como sostenerse sobre un pie y luego sobre otro, levantarse y sentarse en una silla sin utilizar los brazos, andar de puntillas o de talones etc.
Ejercicios más adecuados: hay que elegir un tipo de ejercicio con el que disfrutemos al realizarlo, como por ejemplo bailar, golf, yoga, senderismo, bicicleta estática, esquiar, tenis, correr, ejercicios con pesas... Los ejercicios moderados son efectivos, y llegar al agotamiento no beneficia a nadie.

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