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Alimentación en el deporte

Cada vez es más frecuente la realización de ejercicio físico. Cuando pensamos en hacer una actividad física debemos tener en cuenta el tipo de actividad del que se trata y cuanto durará, ya que necesitamos un aporte extra de energía según estos factores. Además,  debemos ingerir energía también después y durante ella.
  1. Alimentación previa al ejercicio. La energía es aportada, fundamentalmente, por lo hidratos de carbono, con lo cual los alimentos que ingeramos antes de hacer deporte deben ser ricos en carbohidratos y bajos en grasa y proteína. De no ser así, estos dos últimos pueden dificultar y ralentecer la digestión, prolongando así la sensación de pesadez. Esta comida debe de tomarse unas 2 o 3 horas antes de la actividad, pero este tiempo depende de cada persona, ya que nuestro cuerpo tarda un promedio de 4 horas en completar la digestión y si realizamos un ejercicio demasiado pronto puede producirnos malestar, debido a la contracción de los músculos y a la necesidad extra de oxígeno.
  2. Durante el ejercicio. Es esencial beber abundante cantidad de agua, pero esta debe ingerirse en diversas tomas, cada 15 minutos aproximadamente, con poca cantidad de agua en cada una de ellas. Muchos deportistas eligen bebidas energéticas si van a realizar una actividad de alto consumo de energía para reponer fuerzas poco a poco. Además, si realizamos un ejercicio prolongado debemos aportar energía durante este tomando algún alimento, aunque en cantidades menores y progresivas.
  3. Después del ejercicio. Como antes de empezar la actividad, se deben tomar hidratos de carbono para reponer la energía gastada, sin dejar pasar muchas horas después del esfuerzo ya que sino estaremos consumiendo de nuestras reservas de glucógeno.
Si vas a realizar un ejercicio en el que te sumerjas en el agua, es importante saber que no existe el llamado "corte de digestión" como tal, ya que este no tiene que ver realmente con el proceso de la digestión, sino que realmente esto constituye un mito. Sino que este es un shock termodiferencial, es decir, se desencadena al producirse una diferencia de temperatura entre a la que está el cuerpo y a la que se encuentra el agua. Por lo que, el contacto brusco con el agua desencadena un reflejo de inmersión que causa la disminución de la frecuencia cardíaca y la contracción de los vasos sanguíneos, generando así una sobrecarga cardíaca que puede provocar, en algunos casos, paro cardiorrespiratorio.

Pero, ¿por qué se relaciona con el proceso de digestión? Pues esto es debido a que la digestión de los alimentos activa el organismo, aumentando así la circulación de la sangre en el estómago que los procesa, disminuyendo su cantidad en el resto del cuerpo. Por eso, se suele aconsejar esperar de 1 a 2h después de la comida o de un gran esfuerzo, o sino otras recomendaciones como entrar poco a poco en el agua para que no se produzca ese cambio brusco de temperatura.

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