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Alimentación de la madre durante la lactancia


La leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del recién nacido aunque la madre no se esté alimentando bien, por eso casi siempre es la opción escogida, a parte de crear una inmunización al bebé. Pero, aunque no es imprescindible, se recomienda que la madre realice una dieta equilibrada. 

Una dieta baja en calorías o que haga demasiado énfasis en un solo grupo de alimentos y excluya a otros, puede disminuir la cantidad de leche que produce y su calidad. Si no se ingieren las vitaminas y los nutrientes necesarios por la comida, el cuerpo los sintetiza a partir de sus propias reservas, pero estas se pueden agotar con el tiempo.

Se recomienda que en las comidas se consuma una menor cantidad de alimentos pero estas se hagan con mayor frecuencia, ya que la producción de leche consume energía. La mayoría de las mujeres que dan el pecho necesitan unas 500 calorías más que las que no. Se suele perder mucho peso al amamantar, aunque todo depende del cuerpo, la alimentación, del grado de actividad y del metabolismo. La mejor forma de adelgazar es poco a poco. Se suele tardar alrededor de un año en volver al peso anterior al embarazo. Adelgazar de forma rápida hace que se liberen toxinas que pasan al torrente sanguíneo y pueden acabar en la leche.

Durante el periodo de lactancia se deben evitar el alcohol y el tabaco, limitar el consumo de cafeína y tomar abundante líquidos. Hay que consumir todas las vitaminas y, ya durante el embarazo y ahora también, sal yodada. No se necesitan suplementos de vitaminas ya que con una dieta equilibrada ya las ingerimos a través de ella.

Algunos alimentos cambian el sabor de la leche como la cebolla, el ajo, los espárragos, las especias... pero si se consumieron durante el embarazo el bebé seguramente ya esté acostumbrado. Si el recién nacido es alérgico a algún alimento se recomendará que la madre deje de consumirlo.

Existe el falso mito de que si la madre consumo algunos alimentos, estos pueden provocar gases al bebé. Pero esto no es así, ya que aunque hay alimentos que producen gases en el intestino durante la digestión, estos no se pasan a la leche y por lo tanto tampoco al bebé. Tampoco existe ningún alimento que aumente la cantidad de leche, y esta no se gasta por que el bebé tome más, sino todo lo contrario, cuanta más leche se saque más se producirá. Así como, no es verdad que para producir más leche haya que consumir leche.

Una dieta sana a base de verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que se necesita para nutrirse adecuadamente y producir la leche que el bebé necesita.


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